Archivo Rally1979–1994
ReportajeGrupo A · Italia

Lancia Delta HF Integrale: seis años de dominio absoluto

La historia de un compacto de Giugiaro que, en apenas cinco temporadas, pasó de prototipo de urgencia a la macchina más laureada del Mundial de Rallies.

Palmarés — Mundial de Constructores
Temporada Título de constructores Piloto campeón
1987 Juha Kankkunen
1988 Miki Biasion
1989 Miki Biasion
1990
1991 Juha Kankkunen
1992

6 títulos de constructores consecutivos · 4 títulos de pilotos

01 · Capitolo Primo1979

Un compacto que no nació pensando en el rally

El Delta lo dibujó Giorgetto Giugiaro sobre la base del Fiat Ritmo: un compacto de líneas rectas y modernas que en 1980 se llevó el título de Coche del Año en Europa. Nada en su planteamiento original anticipaba lo que vendría después.

La chispa llegó en 1982. Audi había puesto patas arriba el rally con la tracción total del Quattro, y Turín respondió a su manera: con un prototipo desarrollado casi de urgencia, el Delta Turbo 4x4 — germen de todo lo que seguiría.

021986

Antes del Integrale hubo una tragedia que cambió las reglas

El paso previo fue el Delta S4, un misil de Grupo B con más de 500 CV en su versión de competición. La categoría murió tras una serie de accidentes mortales, el último de ellos protagonizado por un S4 en el Tour de Córcega de 1986, donde perdieron la vida Henri Toivonen y su copiloto Sergio Cresto. El Grupo B se prohibió y el rally mundial tuvo que reinventarse con coches de calle homologados: el Grupo A.

031987

Debutar y ganar la primera carrera a la que te presentas

De aquel cambio de reglamento nació el Delta HF 4WD: 1.998 cc, 165 CV, turbo Garrett T2 y un reparto de tracción 56:44 entre los ejes gestionado por un diferencial central. Su versión de competición ganó el Mundial de Constructores en su primer año, con victoria de estreno en el Rally de Montecarlo.

165 CV
Potencia
7,8 s
0–100 km/h
208 km/h
Vel. máxima
041988

Llega el Integrale: pasos de rueda más anchos y más turbo

A mitad de 1988 el HF 4WD se convierte en el HF Integrale propiamente dicho: aletas ensanchadas, transmisión nueva, chasis revisado y un turbo Garrett T3 con intercooler ampliado que sube la potencia por encima de los 185 CV. Un dato para coleccionistas: aquella primera serie se fabricó pensando en un número muy concreto, 9.800 unidades, las mínimas exigidas para homologar el coche en Grupo A.

Frente a rivales de la época como el Ford Sierra Cosworth o el BMW M3 E30, la prensa especializada lo consideraba el más fácil de conducir al límite y el más estable de los tres.

051989

El único rally que corrió con librea roja en vez de blanca

Debuta el Integrale 16V en el Rally de Sanremo de 1989 y, por única vez en su historia de competición, lo hace pintado de rojo italiano en lugar de la librea blanca habitual del equipo. Biasion gana esa carrera y, con ella, Lancia se lleva su tercer título consecutivo de constructores y pilotos. La confianza era tal que ese año decidieron no disputar la última cita del calendario, el RAC Rally británico.

No fue solo un coche de rally. Fue una obsesión italiana con ruedas.
200 CV
Potencia
5,9 s
0–100 km/h
220 km/h
Vel. máxima
06 · La Deltona1991

Vías más anchas, frenos nuevos y un apodo con acento italiano

Llega el Delta HF Integrale Evoluzione: vía más ancha, frenos renovados y suspensión delantera de mayor recorrido. Los pasos de rueda y el capó crecen tanto que los tifosi empiezan a llamarlo "la Deltona" — la Delta grande. Se ofrece en dos versiones, una de 8 válvulas con catalizador (185 CV) y otra de 16 válvulas sin catalizar (211 CV), y es, técnicamente, el desarrollo más depurado del coche.

071992

Sexto título consecutivo. Y entonces, la retirada

Con la presión creciente de rivales japoneses cada vez más rápidos, Lancia logra su sexto Mundial de Constructores consecutivo — un registro que ningún fabricante ha vuelto a igualar desde entonces — y decide retirar su equipo oficial de rallies en el mismo instante en que está en la cima.

081993–94

El único Integrale que nunca corrió: la Evoluzione II

La demanda en calle seguía tan alta que Lancia mantuvo el coche en catálogo un par de años más con la Evoluzione II: motor catalizado de 215 CV, turbo más pequeño para reducir el retardo, llantas de 16 pulgadas y un acabado interior más lujoso. Es la única variante HF que nunca tuvo versión de competición — se desarrolló exclusivamente para clientes particulares. La producción se cierra en 1994, cuando llega la segunda generación del Delta: una plataforma nueva, sin tracción total, que nunca logró el mismo estatus.

09El reverso

No todo fue gloria

Óxido

El acero de la época y una protección anticorrosión escasa hicieron del óxido el enemigo número uno: pasos de rueda, la base del marco del parabrisas y las punteras del chasis son los puntos donde más se ceba.

Electrónica caprichosa

El cableado y las centralitas Marelli de la época son conocidos por sus fallos intermitentes de luces y testigos — un defecto tan característico que, décadas después, los reconstructores modernos del coche lo señalan como lo primero que rediseñan.

Una batalla que ya no se podía ganar

Para 1992 el Grupo A empezaba a quedarse corto frente a la nueva generación de rivales japoneses. Lancia prefirió retirarse invicta en el palmarés antes que forzar una séptima temporada cuesta arriba.

Seis títulos de constructores. Cuatro de pilotos. Un solo rally corrido de rojo. Grazie, Torino.